El Departamento del Interior abre la puerta a siete subastas en el Golfo, Alaska y California, en un giro frente a las restricciones internacionales contra los combustibles fósiles.
La administración estadounidense ha anunciado un plan para permitir la realización de varias subastas de derechos de perforación en zonas marítimas clave, incluyendo el Golfo de México, Alaska y frente a las costas de California. Este proceso, que contempla siete licitaciones hasta 2031, representa una reversión significativa de políticas previas, especialmente tras la pausa impuesta durante la administración anterior. Entre los puntos destacados se encuentra la concesión de permisos en áreas de alta biodiversidad y remotas, como partes del Océano Ártico, hogar de especies como osos polares, ballenas boreales y morsas. Mientras tanto, el plan excluye las aguas del Atlántico en estados con fuerte influencia republicana, temerosos de posibles derrames petroleros que puedan afectar sus costas.
El anuncio ha generado reacciones divididas: líderes del sector energético celebran la medida por su potencial para fortalecer la economía y aumentar los ingresos fiscales, en tanto que grupos ambientalistas advierten que esta expansión de las actividades de perforación profundizará la crisis climática y contraviene a los compromisos internacionales para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente en un contexto global marcado por esfuerzos por la transición energética. La decisión ocurre en medio de un escenario internacional en el que diversos países avanzan en procesos de descarbonización, mientras Estados Unidos permanece ausente en las negociaciones climáticas de la ONU en Brasil. La administración estadounidense permitirá un período de revisión pública y comentarios antes de implementar formalmente el plan, proceso que podría extenderse hasta dos años, aunque las subastas ya concretas continúan según lo marcado por la ley, incluyendo una importante venta en el Golfo de México prevista para diciembre.
