El gobierno busca cumplir metas fiscales y financiar obras, enfrentando atrasos en pagos y aumento de la deuda pública en un contexto de recuperación económica.
En medio de un proceso de recuperación económica, Paraguay enfrenta desafíos importantes en su gestión fiscal y financiera. Durante el análisis de las cuentas públicas, se evidenció un incremento en la deuda y un retraso en pagos a proveedores y contratistas estatales, que superan los mil millones de dólares, equivalentes a cerca del 2% del producto interno bruto. Esta situación refleja las dificultades del país para financiar incrementos en el gasto público sin recurrir a mayores niveles de endeudamiento.
Desde la llegada del actual gobierno, las autoridades han priorizado mantener el equilibrio fiscal y han expresado su intención de cumplir con los objetivos establecidos en la Ley de Responsabilidad Fiscal para 2026, así como en los compromisos internacionales, como los pactos con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, la presión por atender necesidades sociales, inversiones en infraestructura y el pago a proveedores ha llevado a flexibilizar el esquema de endeudamiento y diferir obligaciones, lo que plantea riesgos sobre la estabilidad económica.
En este contexto, expertos subrayan que el incremento en los intereses de la deuda, que en 2011 representaba solo un 2% de los ingresos tributarios y ahora alcanza el 18%, limita la capacidad de inversión en otras áreas vitales. La baja credibilidad del mercado financiero, la limitada diversificación productiva y el déficit fiscal estructural dificultan la emisión de deuda a bajo costo. Además, algunos analistas cuestionan el enfoque en macroeconomía, sugiriendo que no se traduce en mejoras concretas en la calidad de vida de los ciudadanos, cuyo poder adquisitivo se mantiene estancado.
Frente a estos desafíos, la discusión está centrada en definir qué modelo de Estado se busca impulsar, considerando reformas estructurales y un consenso social amplio que permita priorizar el bienestar y la sostenibilidad fiscal a largo plazo. La clave será equilibrar inversiones, gastos sociales y disciplina financiera para garantizar el desarrollo del país sin comprometer su estabilidad.
