Fuerzas estadounidense realizXeron múltiples ataques en la región, generando tensiones diplomáticas y preocupaciones humanitarias.
Desde principios de septiembre y hasta finales de octubre de 2025, las fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo una serie de operaciones en el océano Pacífico y áreas cercanas, dirigidas a desmantelar flotillas de embarcaciones rápidas y semisumergibles vinculadas al narcotráfico internacional. Estos ataques, coordinados por el Departamento de Guerra y el Comando Sur, tuvieron como foco principales las proximidades de Venezuela, Colombia, Ecuador, México y Centroamérica. Hasta la fecha, los operativos han dejado un saldo de 61 fallecidos y solo tres sobrevivientes, lo que ha provocado una profunda polémica regional y global.
Uno de los incidentes más críticos ocurrió en el Pacífico Oriental, aproximadamente a 800 kilómetros de la costa mexicana, donde el bombardeo aéreo resultó en la muerte de 14 personas. Días antes, en el Caribe, un operativo generó dos muertos y dos heridos y desató protestas en Colombia y Ecuador, cuyos gobiernos denunciaron que las víctimas eran pescadores forzados por organizaciones criminales, no integrantes de grupos armados. La comunidad internacional ha manifestado su preocupación ante la intensificación de estas acciones y la posible violación de derechos humanos.
Diversos actores diplomáticos y políticos han expresado sus posturas. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solicitó una exhaustiva investigación para esclarecer los hechos y encontrar posibles sobrevivientes por motivos humanitarios. Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó las operaciones como ejecuciones extrajudiciales. Instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos elevaron su requerimiento de explicaciones a Washington, sin recibir respuesta oficial hasta ahora.
Pese a las críticas, la administración estadounidense ha reivindicado las operaciones, con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmando que continuarán como parte de un plan estratégico para eliminar a los grupos criminales asociados al narcotráfico y proteger los intereses de seguridad en Norteamérica. Diplomaticamente, se ha informado que Washington busca fortalecer su cooperación con países aliados en la región del Pacífico, con el objetivo de combatir el flujo marítimo de drogas cuya movilidad ha resultado ser cada vez más dinámica y peligrosa.
Estas acciones ocurren en un contexto de crecimiento en el tráfico de cocaína por vía marítima, donde redes criminales colombianas y ecuatorianas, en colaboración con cárteles mexicanos, utilizan diversas embarcaciones, incluyendo lanchas rápidas y semisumergibles, para trasladar grandes cantidades de droga hacia Norteamérica. A pesar de los esfuerzos multinacionales contrainsurgencia y antidrogas, expertos advierten que la escalation en la violencia y las pérdidas humanas podrían fortalecer amenazas en otras regiones, como África y Europa, debido al desplazamiento de rutas tradicionales.
