La OMS advierte que la retirada de EE.UU., prevista para 2026, afectaría la seguridad sanitaria global y pide mantener la colaboración internacional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha realizado un llamamiento enfático a Estados Unidos para que reevalúe su decisión de retirarse de la agencia sanitaria internacional, prevista para el 22 de enero de 2026. La salida, anunciada por Washington en 2024, generaría una pérdida significativa en los esfuerzos globales por mantener la seguridad sanitaria, considerando que EE.UU. había sido el principal contribuyente de la organización hasta este año.
El director general de la OMS, Tedros Adhanam Ghebreyesus, enfatizó que los beneficios de la cooperación internacional en materia de salud pública solamente pueden lograrse con esfuerzos comunes. La decisión de Washington, según explicó, no se justifica dada la importancia de un liderazgo conjunto para enfrentar amenazas globales como pandemias, emergencias sanitarias y el control de enfermedades infecciosas.
Este pronunciamiento se inscribe en un contexto donde la cooperación internacional resulta esencial para afrontar desafíos sanitarios sin precedentes. La pandemia de COVID-19 evidenció que la salud global requiere una respuesta coordinada y financiada de manera sustentable, sin depender excesivamente de ciertos países. La contribución de EE.UU. ha sido clave en la formulación de acciones globales, y su retirada supondría un retroceso en los esfuerzos colectivos.
A pesar de las críticas sobre la gestión de la OMS durante emergencias sanitarias, el liderazgo del director general ha defendido la independencia y transparencia de la organización, asegurando que siempre ha expresado desacuerdos con respeto y en línea con la ciencia. La organización también ha resaltado la importancia de fortalecer las capacidades de respuesta en todos los países, más allá de las disputas políticas.
La decisión de Estados Unidos de abandonar la OMS se enmarca en una tendencia de cuestionamientos a la dependencia de organizaciones internacionales para decisiones de política sanitaria, pero expertos advierten que la cooperación global es crucial para enfrentar futuras crisis de salud a nivel mundial, y que la fragmentación puede poner en riesgo avances históricos en inmunización y control de enfermedades.
La relevancia de esta situación radica en que la salud global no reconoce fronteras ni intereses políticos; mantener una colaboración sólida y estable con la OMS es esencial para preservar la estabilidad sanitaria mundial y prevenir vulnerabilidades ante emergencias futuras.
