Las encuestas muestran un escenario de dispersión con posibilidades de reelección progresista y fuerte presencia de figuras clave en el panorama político.
El panorama electoral en Colombia empieza a tomar forma de cara a las elecciones presidenciales de 2026, evidenciando un escenario de fragmentación política. La última evaluación de una reconocida firma de sondeos revela una tendencia favorable a los candidatos del progresismo, con el senador Iván Cepeda figurando como una de las principales figuras con una notable intención de voto. En el análisis de las preferencias de los ciudadanos, el actual mandatario Gustavo Petro aparece en los primeros puestos con un respaldo del 22,7 %, seguido por Abelardo de la Espriella, un abogado outsider que busca captar el apoyo de la derecha con un 16,1 %. Además, Sergio Fajardo, exgobernador de Antioquia, ocupa la tercera posición con cerca del 8 %. Las figuras que dominan el escenario político en torno a la lucha por el poder son Petro y el expresidente Álvaro Uribe, quienes representan los dos principales bloques de influencia en el país. De hecho, la encuesta indica que el 45 % de los votantes estaría dispuesto a apoyar al candidato respaldado por Uribe, frente a un 35,5 % que preferiría al postulado de Petro. Un porcentaje significativo, cercano al 18 %, se declara indeciso o evitaría votar por alguna de esas opciones. En la opción de la derecha, Abelardo de la Espriella tiene un potencial de hasta el 27,4 % de respaldo, seguido por Germán Vargas Lleras con aproximadamente 14 %, mientras que otros candidatos como Vicky Dávila y Juan Carlos Pinzón muestran cifras menores. Expertos relevantes indican que la resistencia frente a la influencia de figuras internacionales, como la disputa con Donald Trump, ha fortalecido el posicionamiento de Petro, quien actualmente se encuentra cerca de su récord de apoyo en las encuestas. La tendencia sugiere que, de mantenerse estas condiciones, el mandatario podría tener opciones reales de disputar la segunda vuelta, aunque el riesgo de que la derecha tome ventaja sigue vigente, como ocurrió en otros países. Este escenario evidencia un proceso electoral que todavía presenta altos niveles de dispersión, pero con claros signos de competencia entre los principales bloques políticos a nivel nacional.
