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Estados Unidos intensifica ofensiva contra cárteles de fentanilo en la frontera

La DEA lanza una estrategia integral para reducir el tráfico y consumo de fentanilo en EE.UU., afectando las operaciones de los cárteles mexicanos.

Por Redacción2 min de lectura
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La estrategia federal busca reducir el tráfico y el consumo del opioide letal, afectando las operaciones de los principales cárteles mexicanos.

En un esfuerzo por frenar el aumento de las muertes por sobredosis relacionadas con el fentanilo, las autoridades de Estados Unidos han lanzado la iniciativa “Estados Unidos Libre de Fentanilo”. Esta estrategia combina operaciones de inteligencia, decomisos masivos y campañas educativas para disminuir tanto la oferta como la demanda del opioide sintético más peligroso en el mercado.

Los principales responsables del tráfico en el país son el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que han visto alteradas sus rutas y métodos de distribución gracias a los recientes operativos. Entre diciembre de 2024 y 2025, las incautaciones mostraron una disminución significativa en la pureza y potencia del narcótico. Reportes oficiales indican que la proporción de pastillas con dosis potencialmente mortales se redujo de un 76% a un 29%, mientras que la pureza del polvo cayó casi a la mitad.

Además, las cifras de decomisos alcanzaron niveles históricos, con la incautación de más de 45 millones de pastillas y aproximadamente 9 mil libras de polvo, cantidades que representan miles de millones de dosis que no llegaron a manos de consumidores en Estados Unidos. También se detectó un aumento en la fabricación dentro del territorio estadounidense, incluyendo el uso de máquinas prensadoras en operaciones recientes.

El enfoque de la política antidrogas no solo contempla acciones policiales, sino también una fuerte participación social. Se busca involucrar a médicos, educadores, líderes comunitarios y familias en campañas de prevención para reducir el consumo y desmantelar las redes de distribución. Desde 2021, los opioides sintéticos han sido responsables de casi 325 mil muertes en ese país, lo que refuerza la urgencia de la estrategia.

Este esfuerzo coordinado representa un intento por cortar el vínculo entre la producción mexicana y la demanda en Estados Unidos, enfrentando un mercado cada vez más complicado y peligroso para los cárteles. La nueva fase de la ofensiva refleja una respuesta más agresiva y multifacética para contener un problema que, además de ser sanitario, tiene profundas implicaciones sociales y de seguridad.

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