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El presidente de la FIA es reelegido hasta 2029 tras un mandato controvertido

Mohamed Ben Sulayem continúa al frente de la FIA hasta 2029 tras una reelección marcada por polémicas y avances en la reestructuración de la organización.

Por Redacción1 min de lectura
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Mohamed Ben Sulayem continuará liderando la Federación Internacional del Automóvil, tras una elección marcada por polémicas y avances en transparencia y finanzas.

Mohamed Ben Sulayem, de 64 años y quien asumió la presidencia de la Federación Internacional del Automóvil en 2021, fue reelegido para continuar en el cargo hasta 2029 en medio de un mandato con múltiples desafíos. A pesar de las controversias y tensiones internas, su gestión logró revertir el déficit financiero de la institución, pasando de una pérdida de 28 millones de dólares en 2021 a un beneficio de 5.5 millones en 2024.

Su liderazgo ha estado enfocado en modernizar la FIA y promover una mayor transparencia, incluido el compromiso de realizar auditorías externas y evaluaciones financieras exhaustivas. Sin embargo, su mandato también se ha visto marcado por medidas polémicas, como restricciones en la vestimenta y multas por expresiones de pilotos, que generaron críticas internas. En 2022, reforzar el control sobre la ropa ignífuga y las joyas fue considerado excesivo por algunos de los protagonistas del deporte, y en 2023 enfrentó acusaciones de influir en resultados de competencias internacionales, que posteriormente fueron desmentidas por el comité ético.

Este reingreso en la presidencia se enmarca en el contexto de la globalización del automovilismo, en pleno auge por el crecimiento de eventos como el Gran Premio de Las Vegas. La capacidad del organismo para gestionar tensiones y consolidar avances financieros refleja su relevancia para el deporte motor mundial, en un momento donde la transparencia y la innovación tecnológica son claves para su sostenibilidad y expansión.

El liderazgo de Ben Sulayem, además, evidencia cómo las instituciones deportivas de alto perfil enfrentan el reto de equilibrar la regulación con la autonomía de los atletas, un fenómeno que, en el caso de la FIA, tendrá repercusiones en la formulación de políticas para próximos años.

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