El embajador de Estados Unidos en México destaca un cambio en la postura gubernamental para combatir a los cárteles, incluyendo entregas excepcionales de capos sin proceso formal.
En un significativo giro en la política de seguridad, la colaboración entre Estados Unidos y México en la lucha contra el narcotráfico ha experimentado un incremento notable. Durante una conferencia en Washington, el embajador estadounidense resaltó un cambio estratégico en el enfoque del gobierno mexicano para hacer frente a los cárteles, pasando de una postura pasiva a una de acción decidida. Este cambio se refleja en la reciente transferencia de 55 altos dirigentes de los cárteles mexicanos a custodia estadounidense, ocurrida en pleno 2025. Estas entregas, que rompieron con los procedimientos habituales establecidos en tratados, son consideradas por expertos como una muestra de una cooperación excepcional y de una política más audaz en la confrontación a la delincuencia organizada. Históricamente, la administración anterior optó por un abordaje más pacifista, priorizando la reducción de violencia y evitando confrontaciones abiertas. La nueva estrategia busca desmantelar las estructuras criminales mediante acciones más contundentes, en un contexto donde las instituciones mexicanas enfrentan desafíos complejos de seguridad. El contexto internacional refuerza la importancia de esta colaboración, dado que el narcotráfico sigue siendo un problema que trasciende fronteras. La cooperación intensificada refleja un compromiso bilateral para reducir el flujo de drogas y disminuir la violencia asociada a las organizaciones criminales en ambos países, consolidando un movimiento que, si bien provoca controversias, busca resultados efectivos.
