El líder venezolano afronta acusaciones en Nueva York y busca visita consular tras su comparecencia en corte. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, compareció en una corte de Nueva York tras su arresto en Caracas a principios de enero. En la audiencia, se declaró no culpable de cargos relacionados con narcotráfico y conspiraciones. La corte fijó una próxima audiencia para el 17 de marzo, mientras Maduro solicitó una visita consular. Maduro afirmo ser un “hombre decente” y que fue secuestrado, mostrando lesiones que atribuyó a un operativo en su contra. Su esposa, Cilia Flores, también se declaró inocente y resultó herida durante la operación en Caracas. La acusación formal implica que Maduro y su entorno habrían conspirado para importar entre 200 y 250 toneladas de cocaína a Estados Unidos, desde antes de su presidencia en 2013. El gobierno de EE.UU. acusa al líder venezolano de conspirar con narcotraficantes, en particular con el cártel del Tren de Aragua y otros funcionarios. La denuncia también incluye a su familia y a altos funcionarios del chavismo, como Diosdado Cabello y Ramón Rodríguez Chacín. La recompensa por su captura, en caso de ser necesario, alcanza los 50 millones de dólares. La acusación detalla que Maduro participó en actividades de tráfico de drogas desde antes de llegar al poder, en un esfuerzo por justificar las acciones legales. El gobierno venezolano ha negado las acusaciones, calificándolas de políticas y de una intervención extranjera. Fuera de la corte, decenas de manifestantes venezolanos expresaron su apoyo a Maduro y protestaron contra la intervención de Estados Unidos. Portaron banderas y pancartas reclamando la liberación del líder. La tensión entre Caracas y Washington continúa en un contexto de crisis política y social en Venezuela. En la actualidad, la justicia estadounidense continúa investigando las operaciones del liderazgo venezolano, reforzando la percepción internacional sobre la vinculación del chavismo al narcotráfico. La
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