El expresidente expresó su descontento con la gestión y analizó los desafíos políticos que enfrenta el nuevo gobierno libertario en Argentina.
En un contexto de tensión política tras las elecciones en Argentina, Mauricio Macri manifestó públicamente su preocupación por el rumbo que ha tomado el gobierno liderado por Javier Milei. El exmandatario, que ya había mostrado diferencias con el nuevo liderazgo, señaló que las decisiones recientes generan preocupación y que, en su opinión, la gestión no presenta una línea racional clara. La reevaluación de las alianzas y cambios en el gabinete son aspectos que Macri considera problemáticos, especialmente tras la designación de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, a quien criticó por su falta de experiencia y seriedad.
Además, el expresidente tomó en cuenta la equívoca relación del gobierno con su partido, al señalar que altos funcionarios del PRO se sintieron desplazados y que algunas decisiones, como la protesta de Patricia Bullrich para sumar diputados del PRO, reflejan un distanciamiento interno. La situación preocupa también por la percepción de que Milei busca mantener vínculos con sus aliados históricos, pero sin consolidar una gestión estable. Desde una perspectiva estratégica, Macri ha mencionado la importancia de mantener el equilibrio político y la influencia de su agrupación en el escenario nacional, especialmente frente a los riesgos de una crisis interna. La semana próxima será clave para definir la dirección del oficialismo y las relaciones políticas en el país.
