El famoso museo parisino retomó sus actividades tras un atraco que dejó pérdidas superiores a los 100 millones de dólares, reforzando la seguridad y la vigilancia.
Luego de tres días de cierre, el Museo del Louvre en París volvió a abrir sus puertas al público, en medio de un contexto de preocupación por la seguridad en instituciones culturales de Francia. El incidente ocurrió cuando un grupo de cuatro delincuentes logró sustraer ocho valiosas joyas, incluidas piezas de gran relevancia histórica, tras ingresar mediante un montacargas disfrazado con el propósito de simular una mudanza.
El atraco despertó un intenso debate sobre las medidas de protección en uno de los museos más visitados del mundo, que recibe aproximadamente nueve millones de visitantes anualmente. Hasta ahora, las autoridades no han logrado capturar a los responsables, aunque mantienen una vigilancia estricta y continúan con una operación de investigación que involucra a más de 100 expertos en seguridad.
El presidente Emmanuel Macron ordenó incrementar las acciones para proteger el patrimonio nacional, y el museo reforzó sus vitrinas de seguridad, instaladas en 2019, con tecnología avanzada para prevenir futuros incidentes. Mientras tanto, los visitantes que arribaron desde las primeras horas del día pudieron acceder a las salas, aunque la galería de Apolo permanece cerrada temporalmente.
En un contexto más amplio, este suceso refleja las crecientes amenazas de robos en instituciones culturales, que enfrentan desafíos en garantizar la conservación y protección de obras de incalculable valor. La directora del museo, Laurence des Cars, comparecerá próximamente ante el Senado para explicar los detalles del caso y las medidas a futuro.
