El gobernador argentino sostuvo que la caída del orden unipolar y la crisis global ofrecen oportunidades para las mayorías populares, rechazando el apoyo a políticas de ajuste y crueldad.
Durante una reunión paralela a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, expresó que el mundo está experimentando un fin del orden unipolar que dominó tras la caída del muro de Berlín. Además, afirmó que las instituciones diseñadas después de la Segunda Guerra Mundial, como el Fondo Monetario Internacional, han perdido su propósito original y se han convertido en instrumentos contrarios a sus fines iniciales.
Kicillof vinculó este escenario a una crisis mundial donde las democracias enfrentan desafíos en garantizar la igualdad y los derechos, evidenciado desde la crisis financiera de 2008. En este contexto, resaltó que la actual gestión argentina, frente a figuras como Javier Milei, refleja un caso de estudio sobre los efectos del neoliberalismo extremo y el ajuste. El gobernador fue enfático al señalar que la violencia económica y social que promueve Milei carece de respaldo popular, señalando resultados electorales que demuestran lo contrario.
También abordó la situación interna argentina, criticando la condena a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y alertando sobre la posible erosión de la división de poderes y la justicia. En cuanto a las elecciones en Buenos Aires, destacó la preferencia del electorado por propuestas que rechazan la crueldad y el ajuste, llevando a la provincia una mayoría peronista que venció con claridad a las propuestas libertarias.
Para comprender mejor el panorama vigente, es importante contextualizar que estos debates ocurren en un momento donde los cambios en la hegemonía global abren expectativas sobre nuevas alianzas y estrategias en América Latina para fortalecer las mayorías populares frente a un escenario de crisis y decadencia del poder estadounidense.
