Los bombardeos afectan a civiles y refugiados en un contexto de escalada militar que busca reducir el control de Hamás en la Franja.
El ejército israelí llevó a cabo ataques aéreos en diferentes puntos de la ciudad de Gaza, impactando principalmente en las torres Al Madina Al Manawara y Kawthar, ubicadas en la zona de la Universidad Islámica y en el barrio de Rimal. Los bombardeos se produjeron en un momento en que numerosos civiles desplazados trataban de salvar sus pertenencias, exponiéndolos a peligros adicionales. Hasta el momento, se reportan al menos nueve heridos, y las estimaciones sobre personas atrapadas en los escombros podrían aumentar.
Estas acciones militares forman parte de una estrategia israelí que, según las autoridades, busca destruir las estructuras utilizadas por militantes para recabar inteligencia y preparar ataques. Antes de los ataques, se advirtió a la población mediante alertas, y se usaron municiones de precisión, según declaraciones militares. Sin embargo, la intensidad y el impacto de estas operaciones han provocado condenas internacionales, debido a las consecuencias humanitarias.
Desde el inicio de la ofensiva en octubre, la situación en Gaza se ha agravado, con un esfuerzo del ejército israelí por desplazar forzosamente a residentes hacia el sur del enclave. El conflicto ha dejado ya más de 64,800 muertos, en una operación que cada día genera mayor alarma internacional por su severidad y alcance. La comunidad internacional continúa llamando a la protección de civiles y a buscar soluciones pacíficas en medio de este enfrentamiento.
