Mientras las deportaciones a través de la frontera de El Paso han crecido un 42.6%, las devoluciones en otras ciudades mexicanas disminuyen casi 26%, reflejando cambios en las políticas migratorias y dinámicas fronterizas.
Durante 2025, las deportaciones de mexicanos desde Estados Unidos por la frontera de El Paso a Ciudad Juárez evidencian un aumento significativo, con un 42.6% más de retornados en comparación con el mismo período del año anterior. Entre enero y octubre, 15,525 mexicanos fueron repatriados por esta vía, consolidando a Ciudad Juárez como uno de los puntos más transitados en los procesos de retorno. Este incremento se sitúa en contraste con una tendencia general a la baja en otras ciudades y aeropuertos del país, donde las deportaciones totales disminuyeron un 26%, con 128,881 devoluciones en los primeros diez meses del año. En particular, ciudades como Matamoros y Nogales siguen siendo puntos clave, con 25,328 y 12,939 deportados, respectivamente.
La dinámica en las deportaciones refleja cambios en las políticas migratorias y en la aplicación de las leyes en diferentes regiones mexicanas, además de las fluctuaciones en las campañas de control fronterizo en Estados Unidos. Desde principios de año, las cifras de deportación mensual han variado, alcanzando picos en septiembre y octubre con más de 2,000 casos en cada mes, en esencia, vinculadas a la intensificación de las operaciones en la frontera.
Es importante contextualizar estas cifras en el marco de la estrategia “México te Abraza”, implementada para atender a los retornados mediante la apertura de centros de apoyo y servicios en las principales rutas migratorias. En 2024, casi 13,000 personas deportadas desde Estados Unidos han sido acogidas en estos centros en Chihuahua, además de los albergues en Ciudad Juárez, lo que representa un esfuerzo del gobierno mexicano por ofrecer protección y orientación en medio de un panorama migratorio cambiante. La tendencia de incremento en las deportaciones por El Paso subraya la necesidad de analizar las políticas migratorias y cooperación binacional en una realidad en la que los movimientos de población están sujetos a múltiples influencias internacionales y nacionales.
