Ciudad de México. – La icónica región de la Patagonia argentina se encuentra sumida en una crisis ambiental sin precedentes, con incendios forestales descontrolados que han consumido cerca de 2 mil hectáreas de bosques y obligado a la evacuación de más de 3 mil turistas. Las llamas, avivadas por una sequía extrema, altas temperaturas y fuertes vientos, avanzan implacablemente sobre parajes naturales de gran valor turístico y ecológico.
Brigadistas y bomberos trabajan sin descanso en condiciones extremas para contener los múltiples focos de incendio que afectan principalmente a las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro, aunque también se reportan en Santa Cruz. Más de 350 efectivos, apoyados por medios aéreos y terrestres, luchan contra un fuego que se ve dificultado por la topografía y las cambiantes condiciones climáticas. La Agencia Federal de Emergencias mantiene una alerta roja en varias provincias, ante el alto riesgo de propagación.
Las autoridades sospechan que al menos uno de los incendios más virulentos fue provocado intencionalmente, lo que ha llevado a ofrecer una recompensa millonaria por información que conduzca a la captura de los responsables. El fiscal a cargo confirmó el uso de acelerantes, lo que agrava la tragedia al sumar un componente criminal a la devastación ambiental y el riesgo para la vida humana y las economías locales.
La magnitud de estos incendios, que ocurren en plena temporada alta de turismo, evoca los peores fuegos forestales registrados en décadas, dejando una profunda preocupación sobre la preparación y prevención ante eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos en la región.
