El incendio en Tai Po, el más letal en 17 años en Hong Kong, dejó numerosas víctimas y continúa en proceso de búsqueda y rescate.
El pasado 26 de noviembre, un devastador incendio se desató en el barrio de Tai Po, en Hong Kong, alcanzando una gravedad sin precedentes en la región en casi dos décadas. La magnitud del siniestro llevó a que las autoridades activaran una alerta máxima, debido a que las estructuras afectadas estaban rodeadas de andamios de bambú, lo que complicó las labores de extinción y rescate.
Inicialmente, se informó que al menos 83 personas perdieron la vida, entre ellas un bombero, y se reportaron más de 300 desaparecidos. Sin embargo, en las últimas horas, las cifras oficiales revelaron que la tragedia ha dejado 151 víctimas fatales, siendo la más grave en la historia reciente de Hong Kong. Además, se registran 79 heridos, incluidos 12 agentes de bomberos, y unos 200 individuos continúan en calidad de desaparecidos. La policía ha arrestado a 13 sospechosos vinculados con el incidente, quienes enfrentan cargos por homicidio involuntario.
Las operaciones de búsqueda y rescate aún están en curso y podrían extenderse por varias semanas más, con el objetivo de localizar a todas las víctimas, identificar los cuerpos y devolver las pertenencias a sus familias. Expertos señalan que la acumulación de riesgos durante incendios en edificios multifamiliares en zonas urbanas densas hace urgente perfeccionar las regulaciones y protocolos para evitar tragedias similares en el futuro.
Este suceso resalta la vulnerabilidad de las zonas urbanas sobre edificios antiguos o con irregularidades estructurales, y genera preocupación sobre las medidas preventivas en una de las ciudades más habitadas del mundo.
