El torneo incrementará significativamente el turismo, ingresos hoteleros y generación de empleo en ambos países sedes, consolidándose como la edición más rentable de la historia. El Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México, promete generar un impulso económico notable para las naciones anfitrionas. Se estima que más de 1.24 millones de aficionados viajarán a Estados Unidos, con un incremento del 60% en llegadas internacionales y un aumento del 25% en ingresos hoteleros en las ciudades sede, principalmente en Nueva York, Dallas y Miami. La mayor concentración de partidos en estas urbes elevará la ocupación hotelera durante ese período, con proyecciones de crecimiento de hasta un 7.5%. En México, la expectativa del impacto económico oscila entre 1,8 y 3 mil millones de dólares, impulsando la actividad turística en Aeropuertos como los de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, y elevando la ocupación hotelera promedio al 70%. Este evento, que contará con 48 selecciones, es considerado el más grande en la historia del fútbol, con un alcance internacional sin precedentes. La FIFA proyecta ingresos por unos 11 billones de dólares, lo que representa un aumento del 70% en comparación con el Mundial de Qatar 2022, consolidando su potencial como una de las ediciones más lucrativas para los países sede. La presencia de equipos de países con grandes seguidores, como Argentina, Brasil y Francia, potenciará aún más su impacto económico y mediático.
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