El fenómeno, ubicado en el Atlántico, mantiene vigilancia activa aunque se aleja de las costas mexicanas, sin representar riesgo inminente para el país.
El huracán Melissa ha llegado a la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, evidenciando una intensificación significativa en las últimas horas. Actualmente se ubica en el Océano Atlántico, aproximadamente a 185 kilómetros al sureste de Kingston, Jamaica, y a más de mil 100 kilómetros de las costas de Quintana Roo. Sus vientos sostenidos alcanzan los 230 kilómetros por hora, con ráfagas que superan los 280 kilómetros por hora, lo que ha generado alertas en comunidades cercanas a Haití y Jamaica.
A pesar de su fortaleza, las proyecciones indican que su trayectoria continúa en dirección oeste a una velocidad moderada, lo que, según los análisis meteorológicos, aleja al fenómeno de las costas mexicanas. Los sistemas de monitoreo como el Servicio Meteorológico Nacional y la Comisión Nacional del Agua mantienen una vigilancia constante sobre el fenómeno, sin indicar riesgo de impacto directo en territorio nacional. Además, la comunidad internacional y las autoridades mexicanas han reforzado sus protocolos para atender posibles desplazados o afectados en caso de cambios en la trayectoria del huracán.
La presencia de eventos meteorológicos de gran escala en el Atlántico resalta la importancia de la preparación ante fenómenos naturales de alta magnitud. La historia reciente muestra que huracanes de similares características pueden modificar rápidamente su ruta, por lo que la coordinación entre organismos nacionales e internacionales es fundamental para mitigar riesgos y garantizar la protección de la población.
En este contexto, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha informado que ofrecerá asistencia consular a los mexicanos que puedan verse en zonas afectadas en el Caribe, reforzando la importancia de seguir las indicaciones oficiales y mantenerse informados sobre la evolución del fenómeno.
