Asfura, impulsado por Trump, se alza con la victoria en Honduras tras un tenso recuento electoral.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Las autoridades electorales de Honduras declararon a Nasry Asfura, un exalcalde con el respaldo del expresidente estadounidense Donald Trump, como el ganador de las elecciones presidenciales, poniendo fin a semanas de incertidumbre, retrasos técnicos y denuncias de fraude.
Asfura se impuso por un estrecho margen en una reñida contienda contra Salvador Nasralla, un resultado que se vio influenciado por la intervención de Trump y un prolongado recuento de votos que superó las tres semanas.
A pesar de las continuas acusaciones de fraude por parte de Nasralla en redes sociales, Asfura expresó su disposición a gobernar, declarando: “Honduras: Estoy preparado para gobernar. No te voy a fallar”.
Observadores externos, como Héctor Corrales del instituto NODO, indicaron que no encontraron evidencia de fraude generalizado, a pesar de las acusaciones mutuas entre los candidatos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó a todas las partes a respetar los resultados para facilitar una transición pacífica del poder.
La victoria de Asfura representa un triunfo para Trump, quien días antes de las elecciones del 30 de noviembre había expresado su apoyo, buscando una alianza contra lo que denominó “narcocomunistas”.
El respaldo de Trump se produjo en un contexto donde Asfura también contrató a asesores vinculados a la campaña de Trump, como Brad Parscale y Fernando Cerimedo, quienes jugaron roles en la estrategia y comunicación de la campaña.
La polarización electoral y las acusaciones de fraude recordaron las tensas elecciones de 2017, que derivaron en protestas y represión militar, aunque esta vez la jornada electoral transcurrió pacíficamente.
Nasry Asfura, apodado “Tito” y “Papi”, es conocido en Honduras por sus proyectos de infraestructura, habiendo servido como alcalde de Tegucigalpa de 2014 a 2022.
Por su parte, Salvador Nasralla, un comentarista deportivo, había sido vicepresidente del gobierno saliente y se separó para buscar la presidencia, utilizando símbolos asociados a Trump y la derecha global en su campaña.
A pesar de la declaración oficial, la estrecha diferencia en los resultados y la desconfianza pública plantean desafíos para la legitimidad y gobernabilidad del mandato de Asfura.
