La capital del país vive momentos de violencia y desconcierto, en medio de acusaciones cruzadas y un posible intento de golpe de Estado, agravando la inestabilidad política.
La jornada en la capital de Guinea-Bissau se tornó violenta tras diversos enfrentamientos armados ocurridos cerca del Palacio Presidencial y las oficinas electorales. Testigos reportaron disparos constantes en puntos clave como el Ministerio del Interior y las cercanías del palacio, provocando el cierre inmediato de comercios y el desplazamiento de civiles en busca de refugio. Estos incidentes suceden mientras se aguarda la publicación oficial de los resultados de las elecciones del pasado 23 de noviembre, en un contexto marcado por acusaciones de irregularidades y una profunda división política. La crisis se agravó cuando los principales candidatos, incluido el mandatario Umaro Sissoco Embaló y su opositor Fernando Dias, proclamaron victoria antes de que la autoridad electoral anunciara los datos oficiales, incrementando las tensiones. Además, circulan versiones no confirmadas sobre la detención del presidente por un grupo armado, en un país que tiene antecedentes de golpes de Estado y amenazas militares recientes. La situación refleja la vulnerabilidad de Guinea-Bissau, que en los últimos años ha vivido episodios similares de inestabilidad política y militar, y que ahora enfrenta un riesgo creciente de ruptura institucional definitiva. La comunidad internacional ha pedido calma y diálogo mientras se busca una salida pacífica a la crisis.
