La Casa Rosada evalúa una reforma judicial que podría incluir siete o nueve miembros, con debates sobre con quién negociar en el Congreso.
El gobierno argentino está considerando la posibilidad de ampliar la composición de la Corte Suprema de Justicia, contemplando opciones que van desde siete hasta nueve integrantes. Esta iniciativa busca fortalecer su posición en las negociaciones legislativas, especialmente en un escenario donde necesita alcanzar acuerdos con diferentes bloques del Congreso. La propuesta surge en medio de debates internos sobre si dialogar con los senadores alineados con Cristina Kirchner o con los gobernadores provinciales debido a las distintas facciones que representan. La ampliación de la Corte también implicaría discutir cambios en otros cargos judiciales y administrativos, como el procurador y numerosos jueces federales. Históricamente, la estructura del máximo tribunal ha sido objeto de controversia y negociaciones, ya que su composición influye en la balanza de poder político y judicial. La estrategia del oficialismo es buscar consensos que le permitan contar con mayor apoyo legislativo, en un contexto donde la fragmentación de bloques y alianzas es cada vez más evidente. Aunque la discusión formal iniciaría en marzo, diversos sectores ya analizan las posibles consecuencias de modificar la corte y los equilibrios internos en el Senado.
