Ciudad de Gaza. – Al finalizar 2025, los residentes de la Franja de Gaza enfrentan la llegada del Año Nuevo marcados por el agotamiento, el dolor y una frágil esperanza de que su prolongada pesadilla llegue a su fin.
La vida diaria en este territorio se ha convertido en una batalla constante por la supervivencia. Gran parte de la infraestructura de Gaza yace en ruinas, el acceso a la electricidad es extremadamente limitado y cientos de miles de personas viven en refugios improvisados tras ser desplazadas en múltiples ocasiones durante dos años de intensos combates.
“Vivimos una pesadilla interminable”, compartió Hanaa Abu Amra, una desplazada en la ciudad de Gaza. “Esperamos que esta pesadilla termine en 2026. Lo mínimo que podemos pedir es una vida normal: que se restablezca la electricidad y que las calles vuelvan a la normalidad”, añadió.
Las escenas de penuria son una constante en Gaza, un territorio con más de dos millones de habitantes. Niños hacen fila con recipientes para recoger agua, mientras extensas filas de tiendas de campaña albergan a familias enteras que han perdido sus hogares. Lo que antes eran barrios vibrantes ahora muestran las profundas cicatrices de los bombardeos, y la actividad diaria se ha reducido a lo esencial.
Para muchos, el fin de año es un momento de duelo y expectación. En la ciudad de Gaza, un adolescente pintó “2026” en su tienda, y en Deir el Balah, un artista local grabó el mismo número en la arena, reflejando la dualidad de despedir un año de pérdidas y miedo mientras se aferran a la esperanza.
Shireen Al Kayali describió el final de 2025 con “profunda tristeza y dolor”, señalando la pérdida de seres queridos y posesiones, y una existencia marcada por el desplazamiento constante y el terror bajo los bombardeos.
A pesar de la devastación, muchos gazatíes mantienen la creencia de que el nuevo año podría traer el cese de los combates y una oportunidad para la reconstrucción. La esperanza se ha convertido en un acto de resiliencia, especialmente tras la tregua que entró en vigor el 10 de octubre y que ha mermado significativamente los enfrentamientos.
“Todavía esperamos una vida mejor en 2026. Hago un llamado al mundo libre para que ayude a nuestro pueblo oprimido”, imploró Khaled Abdel Majid, de 50 años, quien reside en una tienda en el campamento de Jabalia.
Faten al Hindawi expresó su anhelo de que la tregua marque el fin de la guerra. “Nos despediremos de 2025 dejando atrás su dolor, y esperamos que 2026 sea un año de esperanza, oración, determinación e historias de éxito”, afirmó.
Estas aspiraciones se comparten en toda Gaza, a pesar de las condiciones desesperadas sobre el terreno. Las agencias humanitarias advierten sobre la persistente escasez de alimentos, agua potable y suministros médicos, mientras las condiciones invernales exacerban las dificultades en los abarrotados campamentos de desplazados. Entre los escombros y las tiendas, las aspiraciones de muchos gazatíes son modestas: seguridad, estabilidad y dignidad.
