El escape de Zhi Dong Zhang, vinculado al tráfico de fentanilo, generó enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y el secretario de Seguridad, además de cuestionar la coordinación gubernamental.
La fuga del presunto narcotraficante chino Zhi Dong Zhang, conocido como “Brother Wang”, ha puesto en evidencia las tensiones internas en las instituciones de seguridad mexicanas. Zhang, quien fue detenido en Cuba y posteriormente deportado a México, había sido considerado un actor clave en la Red de tráfico internacional de fentanilo, operando entre productores en el sudeste asiático, cárteles mexicanos y mercados en Estados Unidos. Su salida del territorio mexicano en julio, presuntamente a través de un aeropuerto controlado por las fuerzas armadas, ha despertado sospechas y afectado la credibilidad de las agencias encargadas de su custodia.
La fuga ocurrió por un acceso clandestino en Santa Fe, evidenciando fallas en la vigilancia electrónica y en la coordinación entre la Fiscalía General y las fuerzas militares. Entre las hipótesis está la posibilidad de un acuerdo judicial que permitiera a Zhang permanecer en libertad domiciliaria, a pesar de su alta prioridad criminal. Además, en la misma semana, la seguridad del secretario Omar García Harfuch fue puesta en duda tras un intento de atentado con un francotirador, revelando la complejidad y peligrosidad del entorno. La integración de estos casos resalta la fragilidad en la lucha contra las organizaciones transnacionales delictivas y la necesidad de revaluar las estrategias de seguridad en México.
Es importante contextualizar que el tráfico de fentanilo ha escalado en los últimos años, configurándose en uno de los mayores desafíos para la política antidrogas del país. La presencia de actores internacionales, como Zhang, refleja la magnitud y alcance del problema, que atraviesa fronteras y requiere respuestas coordinadas entre todos los niveles de gobierno y cooperación internacional.
