Una fuga en la red hidráulica del museo afectó entre 300 y 400 antiguos documentos, que serán sometidos a restauración para su conservación.
En una incidencia que pone en evidencia los riesgos del mantenimiento de infraestructuras obsoletas en instituciones culturales, el Museo del Louvre registró una fuga de agua el 26 de noviembre en su red hidráulica interna. El incidente ocurrió al abrirse accidentalmente una válvula, lo que provocó una fuga en la sala donde se conservan documentos y materiales de la biblioteca de antigüedades egipcias. Entre los afectados se encuentran de 300 a 400 ejemplares, principalmente revistas de egiptología y documentos científicos fechados a fines del siglo XIX y principios del XX.
Estos materiales, utilizados por investigadores para estudiar la historia y cultura del antiguo Egipto, serán sometidos a procesos de secado y restauración para asegurar su conservación y correcto almacenamiento. La red hidráulica que alimenta estos sistemas, considerada totalmente obsoleta, ha estado fuera de funcionamiento desde hace meses y debe ser reemplazada a partir de 2026, en un proyecto de modernización en curso.
Este incidente refuerza la importancia de mantener y actualizar la infraestructura en museos y bibliotecas, para prevenir daños a colecciones valiosas. En el contexto cultural mundial, la protección del patrimonio ante eventos accidentales es prioridad, especialmente en instituciones con recursos limitados para conservación preventiva.
El Louvre también enfrentó un robo de joyas valoradas en aproximadamente 100 millones de dólares el pasado 19 de octubre; los autores intelectuales siguen prófugos, y las piezas aún no han sido recuperadas.
