El exfuncionario, figura clave en la política estadounidense y arquitecto de la “guerra contra el terrorismo”, falleció a los 84 años por complicaciones de salud.
El ex vicepresidente de los Estados Unidos, Richard B. Cheney, falleció recientemente a los 84 años debido a complicaciones derivadas de una neumonía y problemas cardiovasculares. Durante su extensa carrera pública, Cheney ocupó cargos de gran relevancia, entre ellos representante por Wyoming, jefe de gabinete de la Casa Blanca en la administración de Gerald Ford y secretario de Defensa con el expresidente George H. W. Bush. En esta última función, dirigió la intervención militar en el Golfo Pérsico en 1991, consolidándose como un estratega clave en la política exterior de Estados Unidos.
Posteriormente, Cheney presidió la firma energética Halliburton, antes de acompañar a George W. Bush en su mandato presidencial. Es ampliamente reconocido por su papel en la creación y liderazgo de la llamada “guerra contra el terrorismo”, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y por ser un firme defensor del enfoque militar en conflictos internacionales. A lo largo de los años, su postura conservadora le otorgó un papel protagónico en la política de Washington, aunque en los últimos tiempos distanció sus opiniones del rumbo del Partido Republicano, especialmente por sus críticas al expresidente Donald Trump, al cual calificó en su momento de “cobarde” y “gran amenaza” para la estabilidad del país.
Este fallecimiento representa una etapa importante en la historia política de Estados Unidos, marcando el fin de una figura que dejó una profunda huella en las decisiones militares y de seguridad nacional del país.
