El destacado científico, pionero en física de partículas, dejó un legado en la ciencia moderna y en la historia académica mundial.
El físico chino Chen Ning Yang, reconocido por su contribución pionera a la física de partículas y galardonado con el Premio Nobel en 1957, falleció a los 103 años. Originario de Hefei, Anhui, Yang desarrolló su carrera académica en Estados Unidos, donde obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago en los años cuarenta, y posteriormente regresó a China, país que visitó por primera vez en los años 70, en una época marcada por el acercamiento diplomático entre ambos países. Desde 1999, ejercía como profesor en la Universidad de Tsinghua, institución donde también pasó parte de su infancia. En honor a su trayectoria, Tsinghua dedicó recuadros en su página web y recordó sus palabras sobre su vida como un ciclo completo. La comunidad científica mundial reconoce su impacto en la física teórica, especialmente en la comprensión de las leyes fundamentales del universo. La muerte de Yang representa la pérdida de uno de los científicos más influyentes del siglo XX, cuyo trabajo continúa inspirando a generaciones.
