La medida busca aliviar al sector turístico en medio de una fuerte caída en actividades y ocupación hotelera, mientras continúa la recuperación económica.
Durante el primer semestre de 2026, la Ciudad de Buenos Aires implementará una exención temporal en el pago del Impuesto Inmobiliario y Tasa Retributiva de Servicios públicos para hoteles, restaurantes y establecimientos relacionados con la hostelería. La iniciativa, resultado de una decisión legislativa, apunta a brindar un respaldo económico a un sector que ha sufrido pérdidas significativas en el contexto de una prolongada crisis.
El turismo en la capital porteña ha evidenciado una notable contracción en diferentes indicadores. Entre enero y agosto de 2025, las pernoctaciones hoteleras descendieron casi un 20% respecto al mismo período del año anterior, alcanzando cerca de 4 millones y medio de noches. Además, la tasa de ocupación hotelera promedió un 41,4%, reflejando una caída de casi 6 puntos porcentuales en comparación con 2024. La afluencia en restaurantes tradicionales también mostró deterioro, con una disminución del volumen de cubiertos vendidos en un 2,1%, señal de una recuperación aún frágil en el sector.
Esta medida busca responder a las dificultades actuales del turismo, que enfrenta una caída en la actividad internacional y en el consumo local, en un momento en que la actividad económica general aún no ha alcanzado su plena recuperación. Aunque no resuelve todos los desafíos estructurales, la exención del impuesto busca aliviar la carga financiera para los establecimientos, incentivando la reactivación y sosteniendo empleos en un sector responsable de aproximadamente un millón de puestos de trabajo en todo el país.
Es importante considerar que la crisis del turismo en la ciudad refleja tendencias similares en distintas regiones, afectadas por factores como la inseguridad, la inflación y la competencia internacional. La adopción de medidas fiscales temporales forma parte de una estrategia más amplia para facilitar la recuperación del sector y mitigar el impacto económico en las comunidades locales.
Este apoyo fiscal se suma a otros programas de estímulo implementados por las autoridades para dinamizar la actividad económica en un momento en que la región busca consolidar su posicionamiento como destino turístico internacional en medio de la competencia global.
