Recordada por su labor educativa sobre el Holocausto y su vínculo con Ana Frank, deja un legado de memoria y paz.
Eva Schloss, sobreviviente del Holocausto y hermanastra de Ana Frank, falleció a los 96 años en Londres, donde residía. Su vida estuvo marcada por la tragedia y la recuperación, y dedicó décadas a educar sobre los horrores del nazismo y promover la tolerancia.
Nacida en Viena en 1929, evacuó con su familia a Ámsterdam tras la anexión de Austria por la Alemania nazi. Allí, formó una estrecha amistad con Ana Frank y compartió años escondida en la cabaña secreta. La traición y la captura en 1944 la enviaron a Auschwitz, donde sobrevivió junto a su madre. Sus seres queridos, incluido su padre y hermano, fueron asesinados en el campo.
Tras la liberación en 1945, Eva emigró a Gran Bretaña, se casó con Zvi Schloss y formó una nueva vida en Londres. La pérdida de toda su familia y su silencio durante años pesaron sobre ella, pero en la década de 1980 decidió contar su historia para confrontar el genocidio nazi.
Su trabajo como educadora incluyó testimonios en escolas, conferencias internacionales y publicaciones como “La historia de Eva: El relato de una sobreviviente por la hermanastra de Ana Frank”. En los últimos años, participó en campañas para combatir el negacionismo y promover la memoria histórica.
El legado de Schloss trasciende su historia personal. Representa la resistencia ante el odio, la importancia de recordar y aprender del Holocausto. A los 90 años, viajó a California para apoyar la lucha contra el discurso de odio digital, demostrando que su compromiso con la educación nunca se detuvo.
Su familia la recordó como una mujer dedicada, que vio en la educación una herramienta para evitar futuros genocidios. La desaparición de Eva Schloss cierra un capítulo importante en la memoria del Holocausto, pero fortalece la determinación de seguir promoviendo la paz y la tolerancia en todo el mundo.
Con sus acciones y testimonios, dejó un legado que continuará educando a las generaciones futuras sobre los peligros del odio y la intolerancia. La historia de su vida es un recordatorio de la importancia de conservar la memoria y luchar por un mundo más justo.
La figura de Schloss es ejemplo de resiliencia y compromiso, inspirando a seguir difundiendo historias que previenen la repetición de tragedias similares.
