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EU presiona a Venezuela; Cuba sufre la crisis energética

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México, Ciudad de México. – La reducción de los envíos de crudo venezolano a Cuba, principal fuente externa de energía de la isla, se agrava ante la creciente presión de Estados Unidos sobre la denominada “flota fantasma” de Venezuela.

Esta situación amenaza con intensificar la crisis energética cubana y acelerar un deterioro económico ya estructural. Históricamente, el Convenio Integral de Cooperación Cuba–Venezuela, firmado en el 2000, ha permitido que Caracas pague servicios profesionales cubanos, especialmente en el sector salud y educación, con suministros de petróleo.

La caída en la producción venezolana y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses han provocado una disminución sostenida en estos envíos durante la última década. Expertos señalan que la ofensiva actual de Estados Unidos busca impactar al gobierno cubano con una prioridad similar, o incluso mayor, a la de Nicolás Maduro.

Cuba requiere entre 110,000 y 120,000 barriles diarios de petróleo, cubriendo su producción nacional solo una fracción de esta demanda. En años previos, Venezuela llegó a aportar hasta 100,000 barriles diarios, pero en 2025 el promedio se redujo a 27,000 barriles. Este déficit ha resultado en apagones prolongados, paralización de industrias y escasez en gasolineras, con apoyos externos insuficientes y la falta de divisas para comprar en el mercado internacional.

Ante este escenario, Rusia ha enviado cantidades limitadas de crudo, y aunque es vista como una alternativa real, sus propias dificultades económicas derivadas de la guerra en Ucrania limitan su capacidad de apoyo a largo plazo. México ha enviado petróleo a Cuba a través de buques de Pemex, a pesar de las advertencias de Estados Unidos. La relación bilateral de México con EE.UU., destino del 85% de sus exportaciones, es un factor clave que limita el alcance de este apoyo.

El rol de China se perfila como un posible financiador de nuevas compras de petróleo o proveedor a través de créditos directos o apoyo a vendedores externos, una decisión considerada de índole geopolítica más que ideológica.

A pesar de la profunda crisis económica, energética y alimentaria, se reconoce la capacidad de resistencia del sistema cubano. Sin embargo, se distingue entre la supervivencia coyuntural y la crisis estructural que enfrenta la isla.

La reducción del suministro venezolano impacta directamente la generación eléctrica, el transporte, la producción de alimentos y la estabilidad cotidiana en Cuba. Asimismo, evidencia cómo las estrategias geopolíticas de Estados Unidos en el Caribe generan efectos regionales significativos.

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