Estados Unidos trabaja para concretar un acuerdo estratégico con Beijing que facilitará el comercio y reducirá tensiones en el sector de metales críticos.
Estados Unidos impulsa la finalización de un pacto con China enfocado en la gestión de tierras raras, minerales clave para la industria tecnológica y militar. La meta es cerrar el acuerdo en noviembre, específicamente antes del Día de Acción de Gracias, con el objetivo de garantizar un suministro estable y eliminar barreras comerciales existentes. La relación bilateral en materia de tierras raras ha sido marcada por restricciones impuestas por Beijing en respuesta a los aranceles estadounidenses, lo que impactó en la disponibilidad de estos recursos a nivel mundial. La iniciativa surge en un contexto de creciente competencia tecnológica y de seguridad, por lo que la cooperación en este campo resulta crucial para ambos países. La expectativa es que el acuerdo permita liberar el flujo de estos minerales, que son esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos y equipamiento de defensa. Además, se prevé un incremento en las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses, como la soja, en línea con los compromisos diplomáticos de normalización comercial tras años de tensiones comerciales. Se espera que, si Beijing cumple con los términos pactados, ambos países puedan reducir los aranceles y mejorar sus relaciones económicas en un escenario de recuperación global.
