En un acto de resistencia, decenas de alumnos liberados tras ser retenidos en un ataque que refleja la persistente inseguridad en el país africano.
En Nigeria, una acción valiente permitió la fuga de 50 estudiantes que estaban siendo retenidos tras un violento secuestro en una escuela católica del oeste del país. Los menores, entre 8 y 18 años, lograron reencontrarse con sus familias después de escapar de sus captores durante el fin de semana. Este incidente se produce en un contexto de alarmantes cifras de secuestros masivos, donde al menos 315 alumnos y docentes fueron raptados en el ataque en la institución, una cifra que aún no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades. La escuela St. Mary’s, ubicada en una zona afectada por la violencia, se encuentra en medio de una crisis que recuerda otros sucesos similares en años recientes, como el vil rapto de casi 300 niñas en Chibok en 2014. La comunidad local y organizaciones religiosas llaman a la oración y al apoyo para rescatar al resto de los estudiantes secuestrados y garantizar la seguridad escolar. El gobierno nigeriano, por su parte, aún no ha brindado detalles sobre el número total de víctimas ni sobre las estrategias en curso para enfrentar estos actos delictivos que socavan la estabilidad del país.
