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Estados Unidos registra pérdidas récord por desastres naturales en 2025

Estados Unidos tuvo pérdidas récord por desastres naturales en 2025, pero la base de datos oficial fue interrumpida por recortes presupuestarios en mayo.

Por Redacción1 min de lectura
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Los eventos climáticos del primer semestre han causado daños millonarios, pero el seguimiento oficial fue interrumpido por recortes presupuestarios en 2025.

En los primeros seis meses de 2025, Estados Unidos enfrentó uno de los periodos más costosos en términos de desastres naturales, con pérdidas aseguradas que superaron los 60 mil millones de dólares. Los incendios forestales en Los Ángeles destacaron como uno de los eventos más perjudiciales, evidenciando la creciente vulnerabilidad ante fenómenos extremos vinculados al cambio climático. Además, varias regiones del centro y sur del país sufrieron devastadoras tormentas, incluyendo tornados que causaron daños extensos en comunidades enteras.

Este escenario refleja una tendencia alarmante en el incremento de eventos climáticos severos, que afectan no solo la economía, sino también la vida de millones de personas. Sin embargo, las cifras oficiales sobre la valoración y el seguimiento de estos desastres se vieron abruptamente interrumpidas en mayo, luego de que la administración de Donald Trump decidiera recortar el financiamiento y cerrar la base de datos gestionada por la Agencia Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), que llevaba registros desde 1980.

El cierre de esta fuente de información genera un vacío en la monitoreo y análisis de fenómenos climáticos de gran escala, dificultando la elaboración de políticas eficientes contra el cambio climático y la gestión de riesgos. Expertos en meteorología y economía han expresado preocupación por la pérdida de datos esenciales, y algunos profesionales, como el climatólogo Adam Smith, continúan trabajando de manera independiente para ampliar el alcance de los registros sobre desastres, incluyendo eventos de menor impacto que, en conjunto, representan una amenaza significativa para la población y la economía.

Este recorte en la vigilancia oficial coincide con un aumento en la intensidad y frecuencia de eventos meteorológicos extremos, subrayando la importancia de mantener sistemas adecuados de seguimiento y análisis para responder mejor a la crisis climática.

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