Aunque su estructura formal fue disuelta, los principios de eficiencia y reducción del gasto público permanecen activos en el gobierno federal.
En un cambio significativo en la organización del gobierno federal, las autoridades estadounidenses confirmaron la disolución de la entidad conocida como DOGE, que en su momento se estableció con el propósito de optimizar el gestión y reducir el gasto excesivo. Aunque la estructura jerárquica fue desmantelada, los principios que la sustentaban, como la lucha contra el fraude, la flexibilización de procesos y la reestructuración laboral, continúan influyendo en las políticas internas. La decisión responde a una estrategia para simplificar la administración pública sin perder de vista los objetivos de eficiencia y control financiero. La eliminación formal de DOGE refleja un esfuerzo por modernizar la gestión y priorizar la transparencia en el uso de recursos públicos, en línea con las promesas de varios mandatarios de reducir la burocracia y el despilfarro. La continuidad de sus principios muestra un compromiso del gobierno con la mejora de la eficiencia en la administración federal y la reducción del gasto innecesario.
