Organizaciones de Estados Unidos expresan preocupaciones por cambios legales en México que podrían afectar la inversión y la competitividad regional, en medio de revisiones programadas del tratado.
Diversas cámaras empresariales y organismos económicos de Estados Unidos han expresado inquietudes respecto a la Reforma Judicial aprobada en México, señalando que podría comprometer la independencia del sistema judicial y favorecer prácticas coercitivas por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). A pesar de estas preocupaciones, la mayoría de las organizaciones apoyan la continuidad del tratado de libre comercio hasta 2042, subrayando su importancia para los vínculos económicos regionales.
El debate surge en un contexto donde algunos actores estadounidenses advierten que las reformas mexicanas generan mayor incertidumbre para inversiones extranjeras, especialmente en sectores estratégicos. La Cámara de Comercio de Estados Unidos, por ejemplo, destacó que la eliminación de reguladores autónomos y la polarización del sistema judicial pueden afectar la seguridad jurídica, aspecto crucial para la inversión extranjera.
A su vez, análisis de la U.S. Chamber of Commerce alertan sobre un aumento en las acciones coercitivas por parte del SAT, que podrían afectar a empresas de todos los sectores. Además, organismos como el Consejo Nacional de Comercio Exterior resaltan que las empresas estadounidenses enfrentan competencia desleal frente a instituciones estatales en México, lo que podría impactar la equidad del mercado.
Por otro lado, las relaciones comerciales con México siguen siendo un pilar fundamental para la economía estadounidense. La Oficina de Representación del Consejo Coordinador Empresarial en Washington defendió a México como socio estratégico, resaltando que en la primera parte de 2025, el país fue el principal destino para las exportaciones estadounidenses, con un valor cercano a los 226 mil millones de dólares. La integración de insumos estadounidenses en las exportaciones mexicanas refuerza la relevancia del acuerdo para ambas naciones.
Este escenario se enmarca en un proceso de renegociación que, formalmente, inicia en 2026. Sin embargo, las decisiones recientes en materia judicial en México resaltan la necesidad de mantener un equilibrio que garantice la continuidad del comercio y la inversión en una región donde las dinámicas económicas están cada vez más interconectadas.
Desde un análisis más amplio, la estabilidad del T-MEC y sus mecanismos de verificación son fundamentales para preservar la posición competitiva de Estados Unidos en un mundo cada vez más globalizado. La cooperación entre ambos países, basada en reglas claras y confianza recíproca, resulta esencial para hacer frente a los desafíos económicos del futuro.
