La escasez de petróleo y el riesgo de intervención de EE. UU. inquietan a la comunidad internacional.
Las embajadas de Europa y América Latina están revisando planes de contingencia en respuesta a la creciente crisis política y energética en Cuba. La isla, que enfrenta una severa escasez de petróleo, cuenta con reservas para apenas 15 días, lo que ha llevado a los diplomáticos a almacenar suministros esenciales.
El sector privado también siente la presión; Unilever ha evacuado a sus empleados y otras empresas evalúan su permanencia en el país. La presión de Estados Unidos, que impone tarifas a quien suministre combustible al régimen cubano, intensifica la situación. Analistas advierten que la falta de recursos podría resultar en un colapso inminente.

