El líder del Cártel de Sinaloa admitió sobornos, lavado de dinero y tráfico de drogas en Estados Unidos, asegurando que morirá en prisión tras su sentencia.
En una histórica audiencia en Brooklyn, Nueva York, el narcotraficante mexicano Ismael “El Mayo” Zambada asumió la responsabilidad por cargos relacionados con crimen organizado, incluyendo lavado de dinero y tráfico de armas. Tras más de cinco décadas de liderar el Cártel de Sinaloa, Zambada reconoció haber pagado sobornos a funcionarios de diferentes niveles en México para proteger sus operaciones. La declaración de culpabilidad implica que enfrentará una posible condena de cadena perpetua, con una audiencia de sentencia prevista para enero de 2026. Además, las autoridades estadounidenses calcularon en 15 mil millones de dólares el valor de los bienes del capo, producto de su extensa actividad ilícita.
Históricamente, Zambada ha sido uno de los narcotraficantes más buscados y su captura en julio de 2024 desató una ola de violencia y fracturas internas dentro del cartel. La operación se realizó tras un complejo protocolo de inteligencia y cooperación internacional que culminó con su traslado desde México a EE.UU., en circunstancias que el propio capo denuncia como un secuestro. Antes de la audiencia, el fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, afirmó que el capo enfrentará toda su vida en prisión y resaltó la colaboración de México en la lucha contra el narcotráfico tras la detención.
Este desarrollo marca un paso decisivo en la lucha contra las organizaciones delictivas transnacionales. La declaración de Zambada refuerza los esfuerzos para desmantelar al Cártel de Sinaloa y reducir su influencia en Estados Unidos y México. La historia del narcotraficante refleja la complejidad y los peligros asociados a la lucha contra el crimen organizado en la región.
