La posibilidad de restricciones de visas y presiones internas afectan la relación de Paraguay con China, mientras EE. UU. intensifica su enfoque regional.
En Paraguay, un debate interno se intensifica respecto a las relaciones diplomáticas con China, en medio de una posible medida de Estados Unidos que podría restringir las visas a legisladores que apoyen acercamientos con el gigante asiático. La evaluación estadounidense responde a un interés por contrarrestar la influencia china en la región, particularmente a través de la promoción de inversiones y presencia política. Para ello, el Departamento de Estado analiza la implementación de restricciones a ciudadanos que colaboren con Beijing y representen un riesgo para la estabilidad regional. La medida se enmarca en una estrategia más amplia que incluye otros países del continente que mantienen vínculos con Taiwán o buscan potenciar relaciones con China.
Paralelamente, en el Congreso paraguayo, legisladores alineados con posturas pro China enfrentan resistencia interna. El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, ha intentado frenar un viaje de delegados a Beijing, argumentando posibles obstáculos nada neutrales, ya que algunos diputados buscan abrir canales diplomáticos y económicos con China. Durante una sesión, legisladores expresaron la importancia de explorar inversiones chinas, que superan los 6 mil millones de dólares en la región, y criticaron el uso del anticomunismo como mecanismo para evitar diálogo con Beijing.
En un contexto regional, Estados Unidos ya ha instaurado restricciones para ciudadanos centroamericanos que colaboran con China, señalando la competencia en influencias políticas y tecnológicas, incluyendo el uso de plataformas digitales y Huawei. Estas acciones sugieren una estrategia geopolítica que puede extenderse a países sudamericanos, con Paraguay en el centro del debate por su relación con Taiwán y China. La infiltración y compra de políticos por parte de Beijing, y el uso de sobornos en campañas electorales, generan preocupación en diversos ámbitos internacionales. La situación configura un escenario complejo donde las alianzas, inversiones y presiones externas definirán el futuro diplomático del país.
