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Estados Unidos evalúa posibles cambios en el T-MEC y se aleja de una relación integrada con México y Canadá

EE. UU. evalúa posibles cambios en el T-MEC, prioriza acuerdos bilaterales y busca incentivar la producción estadounidense, especialmente en el sector automotor.

Por Redacción2 min de lectura
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La política comercial de EE. UU. contempla una posible renegociación o abandono del acuerdo, priorizando acuerdos bilaterales y cambios en las reglas de origen.

Estados Unidos ha comenzado a reconsiderar la estructura del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), diferenciando cada relación con México y Canadá en aspectos económicos y laborales. La actual estrategia apunta a negociar acuerdos bilaterales, en lugar de mantener una relación conjunta bajo el marco del acuerdo trilateral, debido a las diferencias en legislación, condiciones laborales y perfiles de comercio.

Este enfoque surge en un contexto en que las negociaciones de modificación del T-MEC, establecidas por una cláusula de revisión, están abiertas a cambios profundos, incluyendo posibles renegociaciones o incluso su retiro. La Administración estadounidense ha destacado que cualquier modificación que afecte leyes internas requerirá la aprobación del Congreso, en un proceso que ya tiene un diálogo constante en curso.

Uno de los aspectos principales ha sido el impacto en el sector automotriz, donde la producción en México y Canadá desplazó a Estados Unidos en los últimos años. Para revertir esta tendencia, se introdujeron cambios en las reglas de origen que establecen el porcentaje mínimo de componentes fabricados en la región para beneficiarse de preferencias arancelarias. Estas medidas buscan incentivar la fabricación dentro de Estados Unidos, particularmente en los autos y sus partes.

No obstante, las condiciones arancelarias permanecen favorables para importaciones fuera de acuerdos: con un arancel del 2.5%, Estados Unidos tiene poco incentivo para restringir las importaciones de autos, salvo en el caso de las camionetas, que enfrentan un arancel de 25%. La utilización de la Sección 232, que aplica aranceles adicionales por motivos de seguridad nacional, también ha sido clave para promover contenido estadounidense en el sector automotor.

El análisis de estas políticas revela una tendencia más allá del acuerdo, en la cual Washington busca fortalecer la producción local mediante cambios normativos y arancelarios. La relevancia de esta estrategia radica en su potencial impacto en las cadenas globales de suministro, en la economía regional y en la política comercial de Estados Unidos con México y Canadá, que enfrentan un momento de replanteamiento en sus relaciones económicas.

Desde una perspectiva más amplia, la posibilidad de abandonar o revisar el T-MEC refleja la tendencia actual en la política comercial global, donde las naciones priorizan intereses nacionales y acuerdos bilaterales en lugar de tratados multilaterales, en respuesta a los fenómenos de proteccionismo y reevaluación de las cadenas de valor.

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