WASHINGTON, EE.UU. – Las fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo bombardeos contra más de 70 objetivos del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria el viernes, en una operación de represalia tras un ataque que cobró la vida de tres ciudadanos estadounidenses. El Pentágono confirmó la importante operación militar, descrita por el presidente Donald Trump como una “represalia muy seria”.
Los ataques, que emplearon más de 100 municiones de precisión contra infraestructuras y emplazamientos de armamento del EI, se concentraron en múltiples ubicaciones del centro de Siria, utilizando aviones de combate, helicópteros de ataque y artillería. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) detalló que desde el atentado en Palmira, las fuerzas estadounidenses y aliadas han realizado 10 operaciones en Siria e Irak, resultando en la muerte o detención de 23 efectivos terroristas.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos cinco miembros del EI, incluido el líder de una célula, fallecieron en los ataques. Estos individuos, presuntamente responsables de operar drones en la provincia de Deir Ezzor, murieron en bombardeos que también afectaron a Homs y Raqa.
El ataque en Palmira, ocurrido el 13 de diciembre, fue perpetrado por un miembro de las fuerzas de seguridad sirias. Las víctimas estadounidenses fueron identificadas como los sargentos de la Guardia Nacional de Iowa William Howard y Edgar Torres Tovar, y el intérprete Ayad Mansoor Sakat. Las autoridades sirias afirmaron que el autor del ataque estaba a punto de ser destituido por sus “ideas islamistas extremistas”.
Jordania expresó su apoyo a la operación, con el objetivo de “impedir que las organizaciones extremistas exploten” el sur de Siria para lanzar atentados que amenacen la seguridad regional.
