Empresas estadounidenses y mexicanas buscan fortalecer medidas de seguridad ante pérdidas millonarias por delincuencia en el transporte de carga. La creciente incidencia de robos en el transporte de carga en México ha generado preocupación entre las empresas internacionales y nacionales. Varias compañías, como UPS, Coca-Cola y Hewlett Packard, han reportado que estas acciones ilícitas impactaron significativamente sus operaciones en 2024, con pérdidas estimadas en 7 mil millones de pesos. La problemática ha motivado un llamado conjunto hacia la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, con la solicitud de que México asuma medidas concretas y recursos adicionales para proteger a los transportistas y fortalecer la seguridad en las vías. Este escenario evidencia los riesgos que enfrentan tanto importadores como exportadores en la región, quienes atraviesan posibles interrupciones en sus cadenas de suministro y riesgos asociados a la inversión extranjera. La inseguridad en caminos estatales y la falta de presencia de la Guardia Nacional en áreas críticas incrementan la vulnerabilidad de los transportes, poniendo en peligro la economía y el comercio transfronterizo. Históricamente, los delitos en el transporte carretero se han visto ligados a organizaciones criminales que extorsionan y atacan a los operadores, poniendo en riesgo sus vidas y generando un clima de inseguridad que afecta la inversión y el desarrollo económico en varias regiones. La integración de medidas preventivas y de seguridad en el marco del T-MEC se vuelve esencial para mitigar estos riesgos y garantizar la continuidad del comercio binacional. Conscientes de la gravedad, expertos señalan que fortalecer la cooperación internacional y mejorar la vigilancia en rutas clave es fundamental para reducir estos incidentes y proteger tanto a las empresas como a los conductores que atraviesan territorios mexicanas.
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