Aunque la victoria de Milei alivió el mercado, las dudas sobre la sostenibilidad fiscal y la balanza de pagos mantienen la incertidumbre económica en Argentina.
El incremento en las expectativas tras la reciente victoria electoral de Javier Milei generó un efecto inmediato en las cotizaciones del dólar en Argentina. Específicamente, el dólar criptomonedístico experimentó una fuerte caída, situándose en torno a los 1.400 pesos, desde un pico previo de aproximadamente 1.580 pesos. Este movimiento refleja un alivio en la percepción de estabilidad, pero no elimina los desafíos estructurales que enfrenta la economía nacional.
A pesar de la mejoría en el humor del mercado, expertos advierten que los fundamentos financieros del país continúan mostrando vulnerabilidades significativas. Entre ellas, una marcada expansión del déficit de cuenta corriente, que en el primer trimestre superó los 5.000 millones de dólares, el doble del límite establecido en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para 2025. Mientras tanto, las obligaciones de pago del Tesoro, que incluyen bonos dolarizados por unos 3.200 millones de dólares, representan un escenario complicado si el tipo de cambio se modifica.
El panorama externo y fiscal tampoco favorece. La recaudación tributaria cayó notablemente en los últimos meses, y para cumplir las metas fiscales establecidas, el equipo económico deberá implementar un ajuste fiscal severo antes de fin de año. Además, las reservas internacionales permanecen limitadas, evidenciando que la tensión cambiaria puede resurgir en cualquier momento si no aumentan las entradas de dólares genuinos, como las del sector agroexportador.
Este contexto refleja que, si bien la elección permitió una tregua política, las condiciones económicas continúan siendo frágiles. La estabilización de la cotización del dólar en niveles bajos no garantiza la sostenibilidad del modelo, que todavía enfrenta riesgos asociados a la falta de reservas y la incertidumbre global.
