Las autoridades israelíes interceptaron y expulsaron a activistas internacionales que intentaban romper el bloqueo en Gaza, generando polémica y acusaciones de malos tratos.
Una operación de la frontera israelí resultó en la deportación de Greta Thunberg y más de 170 activistas provenientes de diversos países, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Suecia. La misión, que buscaba desafiar el bloqueo impuesto por Israel en Gaza, generó fuertes debates internacionales sobre la legalidad y las condiciones de detención de los detenidos. La flotilla, compuesta por varias embarcaciones y centenares de participantes, pretendía llamar la atención sobre la crisis humanitaria en la Franja, donde informes de Naciones Unidas alertan sobre una grave escasez de alimentos y medicinas. Mientras Israel sostiene que el bloqueo es legítimo y que las embarcaciones violaron restricciones, organizaciones de derechos humanos denunciaron malos tratos durante la detención, aunque las autoridades israelíes aseguran que se respetaron los derechos legales. Los activistas fueron en su mayoría deportados a países como Grecia, Turquía y España. La intervención ha sido calificada por algunos como una maniobra con finalidad mediática, mientras que los organizadores de la flotilla defienden su carácter humanitario. La participación de figuras como Thunberg ha aumentado la atención internacional sobre las tensiones en la región y la situación en Gaza.
