Ciudad de México, Nacional. – La presión ejercida por Estados Unidos sobre el sector petrolero de Venezuela está teniendo un impacto significativo en Cuba, que atraviesa una profunda crisis económica y energética. La disminución en los envíos de crudo venezolano, un aliado clave para la isla, agrava su ya crítica situación.
Expertos señalan que esta escalada en el Caribe podría deteriorar aún más la economía cubana. El politólogo cubano Arturo López-Levy estima que las recientes medidas estadounidenses probablemente reducirán las entregas de petróleo a la isla. Por su parte, el economista Ricardo Torres advierte que las consecuencias para Cuba serían desastrosas.
Desde el año 2000, Cuba y Venezuela mantienen un acuerdo de cooperación que implica el pago de servicios profesionales cubanos (médicos, profesores) con crudo venezolano. Este convenio convirtió a Venezuela en el principal proveedor energético de Cuba, supliendo el rol que la Unión Soviética desempeñó durante la Guerra Fría.
Si bien el volumen de los envíos venezolanos ha fluctuado, los especialistas coinciden en que ha disminuido en la última década debido a la caída en la producción y las sanciones de EE.UU. Esta reducción ocurre en un momento en que Cuba enfrenta su quinto año de grave crisis, marcada por escasez de productos básicos, alta inflación, apagones frecuentes, colapso productivo, deterioro de servicios y migración masiva.
La ofensiva de la administración Trump contra Venezuela, que incluye el cerco a su “flota fantasma”, es vista por algunos como una estrategia indirecta para afectar al gobierno cubano. López-Levy sugiere que para figuras como el Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, “el castro-chavismo” es un problema unificado.
Las estimaciones indican que Cuba necesita entre 110,000 y 120,000 barriles diarios de petróleo. De esta cifra, unos 40,000 son de producción nacional, y el resto debe ser importado. Venezuela, que solía enviar hasta 100,000 barriles diarios, promedió 27,000 este año. Para cubrir el déficit de hasta 50,000 barriles, que se traduce en apagones prolongados y dificultades en el transporte, han surgido apoyos insuficientes.
Rusia ha enviado alrededor de 6,000 barriles diarios, y se ha reportado la llegada de un nuevo petrolero ruso con 330,000 barriles. Sin embargo, se considera que Rusia, debido a sus propios desafíos y la guerra en Ucrania, no puede asumir plenamente el rol de proveedor alternativo. México, que el año pasado envió cerca de 23,000 barriles diarios, este año apenas ha suministrado unos 2,500, lo cual se atribuye a la necesidad de cuidar su relación comercial con Estados Unidos.
En este escenario, la posibilidad de que China ofrezca créditos para la compra de petróleo o apoye a posibles suministradores se perfila como una opción geopolítica clave. A pesar de las dificultades, se reconoce la capacidad de resistencia del sistema cubano. No obstante, la crisis estructural que atraviesa el país no parece tener una solución a corto plazo, más allá de la supervivencia coyuntural ante el asedio a su socio venezolano.
