En octubre, los encuentros migrantes en la frontera sur cayeron a niveles históricos, reflejando el impacto de las medidas implementadas en la administración anterior.
Este mes de octubre marcó un hito en el fenómeno migratorio en la frontera entre México y Estados Unidos, con un registro histórico de solo 30,651 encuentros irregulares. Esta cifra representa una disminución del 79% en comparación con el mismo periodo del año anterior y la cifra más baja en más de cinco décadas. La tendencia, que también evidencia un descenso del 29% respecto a récords previos en octubre de años anteriores, ha sido atribuida principalmente a las políticas migratorias instauradas durante la administración de Donald Trump.
Desde 2017, el gobierno estadounidense reforzó sus controles y restricciones en la frontera, incluyendo el cierre de procesos de asilo y redadas masivas, con el fin de limitar el flujo migratorio. La estrategia incluyó campañas de retorno voluntario y campañas de expulsión, junto con el despliegue de fuerzas militares en los puntos fronterizos. La eficaz aplicación de estas medidas llevó a que, en el periodo de 2026, se reportaran menos de 11 aprehensiones diarias en promedio, cerca del 95% menos que en la gestión previa del presidente Joe Biden.
Esta tendencia ha generado un debate sobre las políticas migratorias y los derechos humanos, ya que organizaciones civiles y sindicatos han denunciado vulneraciones y excesos. La reducción en los cruces también refleja un cambio en los patrones migratorios, destacando cómo las decisiones políticas impactan directamente en la dinámica fronteriza y en la vida de miles de migrantes que buscan reunirse con sus familiares o buscar mejores oportunidades. Además, es importante analizar el papel de las relaciones bilaterales y las medidas restrictivas en la región, que han condicionado el flujo migratorio en el contexto de una frontera cada vez más vigilada y controlada.
