La proliferación de casos y la poca supervisión oficial evidencian graves deficiencias en el control sanitario del país, con pacientes afectados en varias provincias.
La crisis sanitaria relacionada con el consumo y la contaminación de fentanilo en Argentina continúa en aumento, alcanzando cerca de un centenar de fallecimientos en todo el país durante el mes de marzo. La problemática se agravó tras conocerse que varias muertes fueron ocasionadas por lotes contaminados con bacterias peligrosas, los cuales circulaban en el mercado desde diciembre del año pasado y solo recientemente se alertó sobre su presencia. La falta de un registro oficial actualizado y la baja supervisión de las autoridades sanitarias dificultan la evaluación real del impacto, ya que muchos casos son reportados de manera extemporánea por familiares o sanatorios privados. Este escenario evidencia serias fallas en los controles y fiscalizaciones del sistema de salud nacional, con las instituciones públicas y privadas implicadas en la difusión y gestión de sustancias farmacológicas. Expertos consideran que la situación requiere una respuesta urgente para prevenir nuevas muertes y fortalecer la vigilancia sobre los fármacos de uso clínico, en un contexto donde el consumo de sustancias peligrosas amenaza cada vez más la seguridad sanitaria de la población argentina.
