La Organización Mundial de la Salud advierte que los trastornos mentales aumentan más rápido que la población y contribuyen significativamente a las muertes por suicidio en todo el mundo.
Los trastornos de salud mental, como la ansiedad y la depresión, afectan a más de mil millones de personas en todo el planeta, incrementándose a un ritmo superior al crecimiento poblacional. Este incremento tiene consecuencias directas en la tasa de suicidio, que en 2021 alcanzó aproximadamente 727,000 fallecimientos, posicionándose como una de las principales causas de muerte entre los jóvenes, independientemente del país o condición socioeconómica. Aunque países con ingresos más altos registran tasas de suicidio superiores, la disparidad en la recopilación de datos dificulta comparaciones precisas. Pese a los esfuerzos de organizaciones internacionales, la reducción de estas cifras sigue siendo insuficiente para cumplir con los objetivos globales, proyectándose solo una disminución del 12% en cinco años. La pandemia de COVID-19 no detuvo la tendencia, aunque sí evidenció la vulnerabilidad de los jóvenes ante trastornos mentales exacerbados por las redes sociales y la crisis sanitaria. La transformación de los sistemas de atención en salud mental y acciones preventivas son esenciales para enfrentar este desafío y reducir los costos económicos y sociales asociados.
