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CJNG amplía su poder con alianzas estratégicas y presencia global

El CJNG expande su poder en México y el mundo, formando alianzas tácticas con viejos rivales y fortaleciendo su control en la lucha contra la delincuencia y el tráfico de drogas.

Por Redacción2 min de lectura
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El cártel mexicano, líder en violencia y tráfico de drogas, fortalece vínculos con viejas facciones y extiende su red internacional en medio de una guerra interna.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) continúa consolidando su posición como una de las organizaciones delictivas más poderosas y peligrosas en México. Con presencia en más de 27 estados y operaciones en más de 40 países, su influencia se extiende desde las regiones fronterizas hasta puertos clave como Manzanillo, siendo uno de los principales proveedores de fentanilo en Estados Unidos. Este grupo, originado tras la fragmentación del Cártel del Milenio y marcado por su violencia extrema desde sus inicios, domina actividades ilícitas que van desde el tráfico de drogas y armas, hasta delitos como extorsión y lavado de dinero.

Recientemente, su alianza con células del Cártel de Sinaloa, especialmente con los llamados “Chapitos”, representa un cambio estratégico en su modus operandi. Lo que fue una rivalidad histórica ahora se traduce en cooperación táctica, permitiendo fortalecer el control territorial y financiero. Esta alianza, sustentada en acuerdos internos y que favorece la protección mutua, demuestra la capacidad del cártel para adaptarse a las dinámicas de poder regionales y globales.

El impacto de estas conexiones va más allá de las fronteras mexicanas. La DEA estima que el CJNG cuenta con casi 19,000 integrantes y facilita la producción y distribución de drogas en múltiples continentes. La fabricación de fentanilo en laboratorios clandestinos, con precursores provenientes de Asia, se combina con una estructura de franquicias que utilizan empresas fachada y tecnologías para lavar recursos ilícitos. La organización también ha diversificado sus actividades, incluyendo el control de rutas migratorias y la trata de personas.

Contextualmente, esta expansión ocurre en un escenario de lucha de poder entre facciones rivales en México, donde alianzas temporales y pragmáticas predomnan sobre las antiguas enemistades. La cooperación con los “Chapitos” puede significar un aumento en la capacidad del CJNG para ampliar su influencia y recursos, lo que podría intensificar la criminalidad y el flujo de drogas hacia Norteamérica. A pesar de las capturas y condenas de sus líderes en Estados Unidos, la estructura del cártel permanece intacta, evidenciando su resistencia y control.

Este fenómeno reitera la complejidad del crimen organizado en la región, que funciona cada vez más como una red de franquicias familiares, donde las lealtades son flexibles y las alianzas temporales. La situación requiere una atención estratégica coordinada que considere no solo la captura de líderes, sino también las dinámicas internas de estos grupos para disminuir su impacto social y económico.

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