El más largo de la historia afecta vuelos en los principales hubs, poniendo en riesgo la conectividad aérea del país y el flujo internacional.
El cierre administrativo más extenso en la historia de Estados Unidos ha provocado una reducción significativa en las operaciones aéreas en 40 aeropuertos con alta demanda, debido a la escasez de controladores aéreos y las dificultades para mantener la seguridad en los vuelos. La disminución del 10% en vuelos, equivalente a aproximadamente 3,500 despegues y aterrizajes diarios, comenzará a partir del 7 de noviembre, impactando tanto a aerolíneas nacionales como internacionales en ciudades clave como Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Esta medida persigue reducir la carga operativa en medio de un escenario de insuficiencia de personal y busca garantizar la seguridad del transporte aéreo en medio de un contexto de paralización federal. La situación genera preocupación entre expertos, quienes advierten que, si el cierre prolonga, la conectividad aérea del país, fundamental para el turismo y la economía, podría deteriorarse aún más. Las autoridades mantienen coordinación con las aerolíneas y esperan publicar la lista definitiva de aeropuertos afectados en las próximas horas. Se recomienda a los viajeros consultar con anticipación la situación de sus vuelos y mantenerse informados.
