México aumenta tarifas a países sin Tratado de Libre Comercio, impactando principalmente a China y alterando las relaciones comerciales internacionales.
Recientemente, México implementó una serie de aranceles elevados que afectan a países con los cuales no mantiene acuerdos comerciales, siendo China el destino más afectado, con un 71.2% de las importaciones sujetas a incrementos. Esta medida responde a una estrategia de impulsar la producción nacional y diversificar las relaciones comerciales, aunque genera tensiones internacionales. La red de México de 14 Tratados de Libre Comercio excluye a China, que, no obstante, mantiene un acuerdo de inversión desde 2008 con el país latinoamericano.
En términos económicos, México presenta un déficit comercial con China por aproximadamente 119.5 mil millones de dólares, resultado de exportaciones por menos de 10 mil millones y importaciones por más de 129 mil millones, posicionando a China como uno de los actores más influyentes en la balanza comercial mexicana. Tras China, otras naciones afectadas por los aranceles incluyen a Corea del Sur, India y Tailandia, en porcentajes menores.
Este cambio en la política arancelaria ha provocado reacciones en la comunidad internacional. Corea del Sur anunció que analizará medidas de respuesta, y el Gobierno chino expresó su oposición a los aumentos unilaterales, instando a México a corregir sus prácticas proteccionistas para mantener relaciones comerciales equilibradas. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aclaró que las medidas no van dirigidas específicamente contra China, sino que buscan fortalecer la economía local y promover la producción interna, en línea con la estrategia nacional.
Desde el punto de vista económico, expertos alertan que estos aranceles podrían elevar los costos en sectores clave como el automotriz y la siderúrgica, además de generar presiones inflacionarias en los primeros meses de 2026. La nueva política arancelaria se presenta como un movimiento estratégico para fortalecer la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un contexto de tensiones comerciales globales.
Inferir el impacto de estas medidas a largo plazo resulta crucial, pues la ausencia de un acuerdo de libre comercio con China limita las oportunidades de cooperación y acceso preferencial, exponiendo a México a una situación de mayor vulnerabilidad en su comercio exterior. La implementación de estos aranceles marca una nueva etapa en la política comercial del país, con implicaciones que trascienden la economía, alcanzando el escenario geopolítico internacional.
