La medida mexicana, que afectaría principalmente a productos chinos, genera tensión entre ambos países y genera preocupación en la comunidad internacional.
En el contexto de una nueva iniciativa legislativa, México ha anunciado la posibilidad de aplicar aranceles de hasta 50% a diversos productos importados, con un impacto significativo en las relaciones comerciales bilaterales. La propuesta contempla gravar alrededor de 1,4 mil fracciones arancelarias en sectores como automotriz, siderurgia, textiles y cosméticos, afectando principalmente a importaciones provenientes de China, que representan más del 70% de las afectadas. La medida, que entraría en vigor en unos 30 días y se extendería hasta diciembre de 2026, ha sido recibida con preocupación por parte del gobierno chino.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China expresó que la relación bilateral con México es de suma importancia y espera que el gobierno mexicano también valore esa cooperación. En sus declaraciones, rechazó los posibles efectos negativos de la medida mexicana, señalando que cualquier restricción unilateral bajo el marco de la Organización Mundial del Comercio podría considerarse una forma de presión injusta. Además, recordó que las acciones arancelarias impulsadas por Estados Unidos en los últimos años han provocado una reacción global de rechazo.
Por su parte, en un intento por reducir las tensiones, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum afirmó que el país busca fortalecer su economía sin buscar conflictos internacionales. Aseguró que ya mantiene comunicación con el embajador chino para explicar que la intención de la medida es proteger las industrias estratégicas mexicanas y promover el crecimiento interno, en un escenario global marcado por presiones económicas y comerciales.
Expertos en comercio exterior señalan que, si bien la propuesta refleja la intención de diversificar las medidas de protección industrial de México, podría impactar en las relaciones internacionales y en la cadena de suministros globales, que en su mayoría dependen de China y otros países afectados. La situación sigue en desarrollo mientras ambas naciones buscan un equilibrio ante las tensiones comerciales.
